El hogar en tiempos de incertidumbre: lo que aprendimos al abrir el año en el Camino de Ascensión
Empieza el año. Y con él, algo se agita por dentro.
No importa cuántos propósitos tengas escritos. No importa si el calendario brilla con nuevos proyectos. Hay una sensación sutil —y a veces incómoda— que muchos compartimos en silencio: la incertidumbre.
¿Dónde estaré en unos meses? ¿Tomé la decisión correcta? ¿Este lugar me sostiene? ¿Y si me equivoqué…?
La primera sesión del año del Camino de Ascensión, fue un espacio íntimo para mirar de frente eso que a menudo evitamos: el no saber. El no controlar. El estar en tránsito.
Y fue precisamente ahí —en esa incomodidad— donde comenzamos a sanar.
🌊 Cuando la vida se siente como nadar sin tocar fondo
Comenzamos la sesión con una metáfora poderosa: flotar en el agua haciendo “el muerto”. Ese momento en el que te rindes al agua, sin luchar, sin patalear. Solo confías.
Así es la incertidumbre: un océano en el que no siempre hay suelo firme. Pero si sabes respirar, puedes dejarte llevar sin hundirte.
🏠 ¿Qué es el hogar cuando todo cambia?
Una de las joyas de la sesión fue el ejercicio sistémico sobre el hogar. No como espacio físico, sino como energía, como raíz. Como sensación interna de pertenencia.
Visualizamos nuestro primer hogar: el vientre materno. Desde ahí, liberamos cargas heredadas —dolores ancestrales, memorias de escasez, creencias sobre lo que “debería ser” una casa o una familia.
A. compartió un momento profundamente conmovedor: un dolor físico en el pecho cuando pensaba en sus ancestros y los hijos no nacidos. Ese dolor invisible que muchas sentimos pero pocas sabemos nombrar.
Ana María propuso transformar ese dolor en un regalo colectivo: un ejercicio grupal para liberar cargas que no nos pertenecen. Porque lo que no se nombra, se hereda. Y lo que se comparte, se aligera.
📓 12 días, 12 claves para el año
Una propuesta sencilla, pero poderosa: escribe una palabra por cada uno de los 12 primeros días del año. Solo una. Que describa cómo te sentiste.
Esas 12 palabras serán tu mapa emocional para los 12 meses que vienen. Un oráculo personal que te guiará cuando pierdas el rumbo.
🧹 Ordenar fuera para calmar dentro
Cambios de casa. Caos en el despacho. Cajones que parecen reflejar nuestro estado mental.
La sesión puso sobre la mesa una verdad que solemos ignorar: el orden externo tiene poder terapéutico.
- J. decidió enfocarse solo en su habitación, sin cargar con el desorden ajeno.
- S. eligió mantener su espacio de trabajo ordenado, sin absorber el caos de los demás.
- A. se recordó a sí misma que su mudanza —aunque caótica— nació en un momento de paz (en la playa), y por tanto, merece confianza.
El mensaje fue claro: no puedes ordenar el mundo, pero sí puedes ordenar tu metro cuadrado.
🍃 ¿Y si el vacío no fuese el enemigo?
Hablamos del vacío espiritual, ese lugar silencioso donde antes había religión, certezas, normas.
Ana María nos invitó a ver ese vacío como una posibilidad. Como el lugar desde donde se puede volver a crear. Y propuso un recurso potente: el ayuno consciente, no solo como práctica física, sino como espacio para escuchar la propia verdad.
(Importante: no aplicable a embarazadas y siempre con preparación y consciencia.)
🔮 Elegir una palabra-faro para 2026
Cada participante eligió un foco personal para el año. Un deseo convertido en palabra. Una semilla.
- Familia.
- Hogar.
- Pareja.
- Amor propio.
- Poder personal.
Ana María lo llamó “la pastilla de avecrem”: algo pequeño, concentrado, pero que da sabor a todo el año.
A partir de ahí, hicimos un ejercicio de mentalización en cuatro pasos:
- Establecer la certeza de que ese deseo es posible.
- Enfocarse en él.
- Preguntar a la mente: “¿Qué pensamiento necesito tener hoy con total convicción para lograrlo?”
- Visualizarlo con todos los sentidos.
Las respuestas pueden llegar al instante o a lo largo del día. Lo importante es sostener la visión.
🤲 Integra. Vuelve al cuerpo. Enraíza.
Después de trabajar con emociones tan intensas —como el dolor ancestral—, Ana María cerró con una recomendación clave: volver al cuerpo.
- Beber agua.
- Moverse.
- Caminar descalzas.
El cuerpo también necesita cerrar procesos. Y para integrar lo espiritual, primero hay que aterrizar.
🧭 ¿Qué certeza puedes elegir hoy?
La sesión no prometió soluciones mágicas. Pero dejó una sensación colectiva de foco, de claridad… y de comunidad.
Porque cuando compartes la incertidumbre con otras, deja de ser un peso solitario. Se convierte en camino.
Y tú, ¿cuál es tu palabra-faro para este año?
