La enfermedad es un espejo de lo más oscuro de cada uno, de lo silenciado, de lo que no permitimos salir de detrás de la máscara.
La enfermedad es un golpe de verdad, de honestidad y humildad. Quién sabe mirarla desde este lugar alcanza la salud a través del proceso de transformación que provoca la situación. Quien mira para otra parte, se victimiza, puede mejorar con la medicación, pero el origen al mantenerse intacto, sigue al acecho y saldrá con más fuerza y virulencia en otro momento.
¿Por qué digo esto? He atendido a personas con enfermedades graves, tipo cáncer, más allá de los protocolos médicos u holisticos, es necesaria una mirada desgarradora hacia el interior, tan desgarradora como la enfermedad. Desde la nueva biología, que apoyo, la enfermedad ya es el estadio último de un conflicto profundo que de este modo se resuelve. Lo que no suple que si el origen, que antes que biológico ha sido mental y emocional, no se ve con humildad y compasión, la información volverá por otro lado.
Desde la MetaGenética y gracias a mi don para conectar con la consciencia, me es sencillo ver esas partes ocultas de cualquier situación y con mecanimos sencillos, como si de un juego se tratara, resolverlas.
Cada vez que entro a buscar los entresijos de una enfermedad o de situaciones bloqueantes en la vida de las personas, más me convenzo de que el alma tienen formas de hablarnos, a veces dolorosas, para que se haga la verdad y se libere el dolor, lo oculto, lo secreto…y poder vivir en armonía con quien realmente somos, más allá de la máscara, del personaje…

